Mira, Pilar, se tanto de tí como tú de
mí. O sea, rozando "la nada". Así que me disculpo por hablarte de
esta manera tan coloquial, pero como sigas comportándote como lo haces
no te vas a hacer respetar en esta Diputación. Por favor, que ¡eres Diputada!.
Me quedé muy sorprendido cuando
recibí, para una jornada que organizaba, tu ficha de
inscripción con su correspondiente justificante de pago de la cuota, y
escribiste tus emails y teléfonos de contacto particulares.
Leí: "Diputada de Igualdad". Y pensé: "Esta mujer se ha
equivocado". A los pocos meses, otra inscripción y otro abono de la cuota.
Y hace unos días ¡otra vez la misma historia!.