Me
gusta observar a los pescadores de caña. Nunca los he visto impacientes,
intranquilos o desesperados porque los peces no piquen. Están allí de pié o
sentados, acompañados o solos -la mayoría de las veces. Ponen los medios y su
conocimiento eligiendo el momento y el cebo más adecuado y ya todo es esperar.
Aquí no valen los deseos, los nervios, las prisas o la desazón...He ido unas
cinco veces a pescar y recuerdo que tuve que aprender que no debes tener
previsiones. Que el volver con peces no es un premio, ni el volver de vacío un
castigo. Tanto si pican como si no lo hacen todo está bien. Una lección.
¡Ay, los besos! Los hay dulces,
apasionados, tiernos, cómplices, de hola, de adiós, románticos, voluptuosos, de
entusiasmo, amorosos, pasionales, cálidos, alegres, suaves, amigables, de
tristeza, risueños, de perdón… Por haber, los hay hasta traicioneros, de
compromiso, fríos…. Pero son la excepción y no merecen la pena ni recordarlos,
darlos o recibirlos. Precioso conjugar
el presente del verbo besar: Yo beso, tu besas. El/ella besa, nosotros/as
besamos, vosotros/as besáis,
ellos/as besan. Pues que no terminen los besos. Y si buscas un
lugar apropiado vente a Rota donde han bautizado una esquina con esta preciosa
invitación, que está teniendo un éxito arrollador. Lo dicho, besos para todos/as --- NOTA: Terminada de escribir esta entrada me entero que han "finiquitado" la esquina de los besos quitando la cerámica, debido a la protesta de algún vecino. Os dejo este enlace :https://www.youtube.com/watch?v=m1w9KsBAXOY y el del grupo de intervención de Rota que lo llevó a cabo: https://www.facebook.com/.../Intervencio.../1426414210961157