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3 dic 2012

Adelardo

Si escribiera que Adelardo es un gran compañero,  para mucha gente, significaría muy poco por ser una frase muy manida. Por eso la voy a escribir ¡con mayúsculas y en negrilla! para dejar clara la rotundidad de tal afirmación: "ADELARDO ES UN GRAN COMPAÑERO".
He tenido la suerte de poder comprobarlo en el día a día y en las distancias cortas, así que no hablo de pareceres, suposiciones y oídas. Durante varios años fuimos compañeros-tandem en la organización de cursos y jornadas por toda la provincia de Cádiz, a veces de varios días de duración que nos exigía dormir fuera de casa. Éramos chicos para todo: transportábamos el material, barríamos el local, limpiábamos y colocábamos las mesas, descargábamos un camión de tablones, recogíamos a los/las ponentes, contratábamos restaurantes y hoteles, supervisábamos el desarrollo del curso... ¡¡ufff!!. Nunca se nos presentó un problema al que no le encontráramos solución, y en esto tuvo mucho que ver la tranquilidad con que Adelardo enfrentaba los contratiempos y su manera de saber estar.
En todos esos años no hubo ni el más mínimo roce entre nosotros. Fue muy interesante e instructivo trabajar con él.
Adelardo es grande como persona y profesional: trabajador, noble, siempre dispuesto a ayudar, sensato, con un buen hacer encomiable, responsable, minucioso en su tarea, justo y dedicado a su trabajo. 
Diré en su favor que nunca hizo pasillo, ni visitó despachos, ni aduló a las autoridades, ni se promocionó utilizando otras influencias tan útiles en esta Diputación.
El día que me dijeron que ya no íbamos a seguir juntos recorriendo la provincia como titiriteros de cursos y jornadas, me lleve un gran disgusto, lo debo confesar, pues me había acostumbrado a la tranquilidad que da la compañía de alguien en que se puede confiar ciegamente, sabiendo -de antemano- que todo va a salir bien porque con Adelardo nada en la organización iba a quedar al azar.  
Hoy recuerdo con cariño, y no sin cierta añoranza, aquellos magníficos años y agradezco haber trabajado y aprendido de un compañero de su categoría.

Por eso tengo el gusto y el placer de brindar por Adelardo.
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